Itaú Unibanco reconoce la responsabilidad que conlleva su importancia económica, social y cultural. Dada la magnitud de una operación que impacta a millones de personas y miles de millones de transacciones diarias, pueden ocurrir fallas operativas o debates regulatorios y contractuales de todo tipo.

Nuestra postura, sin embargo, es rigurosa: gestionamos y resolvemos estos asuntos estrictamente dentro de los foros apropiados, actuando técnicamente tanto en el ámbito administrativo como en el judicial, respetando siempre las instituciones y cumpliendo las órdenes judiciales.

Lo que sustenta nuestra relación con las personas es la transparencia con la que reconocemos nuestros errores y la rapidez con la que actuamos para corregirlos. Esta misma claridad guía nuestra relación con la prensa. Actuamos de forma colaborativa, transparente y con prontitud, proporcionando datos, informes, portavoces y comunicados de prensa. No dudamos en responder a los temas más delicados, complejos o controvertidos.

Defendemos la libertad de prensa, el libre acceso a las fuentes y la confidencialidad profesional, fundamentales para la supervisión de las instituciones y el fortalecimiento de la democracia. Este compromiso se alinea con el artículo 5 de la Constitución Federal, que protege la libertad de información y garantiza el derecho a una respuesta proporcional ante un delito. Sin embargo, la libertad de informar exige la responsabilidad de investigar con rigor.

Los códigos de ética profesional imponen un compromiso con los hechos, la imparcialidad y la escucha activa de puntos de vista opuestos. Sin esto, el público queda expuesto a interpretaciones parciales. Mantuvimos una relación de colaboración con un medio de comunicación específico durante años. Sin embargo, esta dinámica cambió a mediados de abril de 2026.

En un periodo de 70 días, se publicaron 42 artículos y aproximadamente 50 publicaciones en redes sociales con información distorsionada, sin ofrecer la oportunidad de réplica que es práctica periodística habitual. Esta cobertura persistente distorsiona los datos y niega el derecho a réplica en los mismos canales donde se difunden las acusaciones, desinformando al mercado, a los clientes y a los inversores.

Por lo tanto, en ejercicio de un derecho legítimo y constitucional, creamos Factópoles. Este espacio no se dedica a verificar la veracidad de las noticias falsas cotidianas (para eso tenemos ÉFake ). Se trata de un registro de nuestras posturas oficiales, que busca restablecer el equilibrio en el debate público. Aquí, los datos y el contexto que se omitieron o se ignoraron durante la investigación original estarán disponibles de forma transparente.

El banco respeta el periodismo de investigación que señala las irregularidades. El límite que nos imponemos es el de la legalidad, los estándares éticos y el equilibrio en el debate público. La veracidad de los hechos es importante para todos y, a partir de ahora, nuestra perspectiva quedará registrada formalmente aquí: https://factopoles.itau.com.br