Mientras las naciones líderes en tecnología compiten por fortalecer sus ecosistemas de innovación, Brasil aún enfrenta una paradoja: quienes invierten en investigación pueden pasar años esperando una respuesta del Estado para transformar el conocimiento en un activo protegido.
La eficiencia en el registro de patentes ha sido históricamente una ventaja competitiva. Los países que otorgan patentes en plazos cortos brindan previsibilidad a quienes invierten en I+D, desbloquean financiación y aceleran la llegada de nuevas tecnologías al mercado.
Cuando el proceso se prolonga, la innovación pierde valor, el capital se encarece y los proyectos prometedores migran a entornos más seguros.
Las cifras ilustran el rezago de Brasil en este ámbito. En Estados Unidos, el intervalo entre el depósito y la decisión final suele ser de entre dos y tres años, dependiendo del sector y el área tecnológica.
En Brasil, el plazo puede superar los 10 años. Para que se hagan una idea, entre 2000 y 2019, el 60 % de las patentes brasileñas tardaron más de una década en ser revisadas.
“Aunque el tiempo general de revisión de patentes ha mostrado una ligera mejora en los últimos años, los retrasos son la norma”, afirma Thiago Falda, portavoz del Movimiento Brasil por la Innovación y presidente de la Asociación Brasileña de Biotecnología (ABBI).
El Movimiento reúne entidades vinculadas a la propiedad intelectual y a sectores intensivos en tecnología, como ABBI, ABPI, CropLife, Interfarma, IBCIS e ILM, y opera con una amplia agenda de alineación con las mejores prácticas internacionales.
Para darte una idea, entre 2000 y 2019, el 60% de las patentes brasileñas tardaron más de una década en ser analizadas.
El grupo aboga por reglas más claras y predecibles para evitar pérdidas de inversiones, fuga de cerebros y una creciente desconexión con los principales centros de innovación.
En el centro de esta agenda se encuentra el Ajuste del Plazo de Patentes (PTA), un mecanismo utilizado en los países líderes en innovación para compensar las demoras de los Estados en la revisión de patentes y restablecer la previsibilidad para quienes invierten en investigación.
El debate cobró fuerza después de que el Supremo Tribunal Federal anulara una disposición de la ley de patentes que, en la práctica, extendía automáticamente el período de protección cuando el análisis tomaba demasiado tiempo.
Desde entonces, el país ha operado sin una norma específica para abordar los retrasos atribuibles al propio Estado. «La Corte Suprema declaró inconstitucional este mecanismo y, desde entonces, no ha habido otra herramienta de ajuste», afirma Falda.
La lógica detrás del PTA es simple: si el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI) tarda más de lo razonable en completar el análisis, el propietario puede solicitar la apertura de un procedimiento para reconocer la demora y recuperar parte del tiempo perdido.
El propio Estado mide la demora, aplica criterios técnicos y objetivos y señala la indemnización que corresponde, dentro de unos límites previamente definidos.
Este debate avanza actualmente en el Congreso a través de dos vías. La primera es la Enmienda n.º 4 al Proyecto de Ley 2210/2022, que busca modernizar la Ley de Propiedad Industrial e incorporar la Autorización para la Innovación Tecnológica (PTA) al sistema.
El segundo es el Proyecto de Ley 5810/2025, dedicado al tema, que prevé una prórroga de hasta cinco años en el plazo de validez de la patente para compensar los retrasos en el análisis del INPI.
Según Falda, la existencia de dos rutas simultáneas señala urgencia y un apoyo parlamentario más amplio para corregir la distorsión.
En la práctica, la lentitud de la tramitación de patentes en Brasil resulta costosa. Para las empresas con uso intensivo de tecnología, que cuentan con pocos activos físicos y dependen del capital intelectual, esperar una decisión del INPI (Instituto Nacional de la Propiedad Industrial) dificulta el acceso a la financiación.
Falda señala que, en Brasil, los requisitos de garantía aún son elevados. El BNDES, por ejemplo, exige un 130% de garantía física para la aprobación de préstamos. En este contexto, una patente concedida puede convertirse en un activo importante para obtener financiación.
El lento ritmo de tramitación de patentes en Brasil está costando dinero.
El ejecutivo asegura conocer casos de empresas que, al carecer de suficientes garantías materiales en el país, buscaron financiamiento en el exterior y terminaron llevándose unidades de negocio al exterior porque pudieron utilizar la patente como garantía de los préstamos.
El retraso también dificulta las fusiones y adquisiciones. En las fusiones y adquisiciones, parte de la valoración depende de los activos intangibles, que deben demostrarse.
Sin una patente concedida, las negociaciones suelen ser a precio de ganga, y el inversor exige una prima mayor para cubrir la incertidumbre. Al final, el riesgo aumenta y la rentabilidad disminuye, contrariamente a lo que debería fomentar un país que desea aumentar su contenido tecnológico.
También hay un efecto más discreto, pero decisivo: la falta de innovación. Falda destaca las soluciones centradas en problemas locales, como las plagas agrícolas y los problemas sanitarios, que no tienen el mismo impacto en otros países.
"Una plaga agrícola que se presenta en Brasil no necesariamente se presenta en Estados Unidos", afirma. Sin previsibilidad de rentabilidad, los inversores evitan productos específicos para el mercado brasileño, y la propia investigación local pierde impulso.
Para los defensores del PTA, las ventajas van más allá del marco legal. Un sistema de patentes más predecible tiende a atraer inversión, estimular la I+D, impulsar la economía, generar empleo y acercar a Brasil a los polos tecnológicos globales, impactando áreas estratégicas como la bioeconomía, la inteligencia artificial, la salud, la transición energética y la defensa, entre otras.
También tiene un efecto concreto en la sociedad: al reducir la incertidumbre y desbloquear la toma de decisiones, las nuevas soluciones tienen más posibilidades de pasar del concepto a la realidad y llegar más rápidamente al mercado.