El anuncio del inicio de las obras de saneamiento por parte de la concesionaria Águas do Rio en el Complexo da Maré, en Río de Janeiro —un grupo de 16 favelas donde viven unas 200.000 personas, que actualmente sufren un suministro de agua precario y carecen de servicio de alcantarillado— pone de relieve los efectos económicos y sociales del saneamiento universal para 2033, tal como lo exige el marco legal del sector, que lleva cinco años en vigor.
Por un lado, el modelo contractual previsto en el marco normativo, con inversiones a largo plazo y seguridad jurídica para obtener rentabilidad, garantiza el atractivo de las subastas. Para el concesionario, este modelo lo incentiva a llevar el saneamiento a zonas sin cobertura y, con ello, ampliar su cartera de clientes e incrementar sus ingresos, como espera Águas do Rio con sus obras en el Complexo da Maré, que se prolongarán hasta finales de 2027.
Creada por Aegea , uno de los gigantes del sector, para gestionar dos de los cuatro bloques de concesión adquiridos en la subasta de 2021 de la empresa estatal de saneamiento Cedae , Águas do Rio invertirá 120 millones de reales para universalizar el saneamiento en Maré y, como beneficio adicional, evitará que la Bahía de Guanabara reciba aproximadamente 1.300 millones de litros de aguas residuales sin tratar del complejo cada mes, el equivalente a 577 piscinas olímpicas.
En un año en el que están previstas siete grandes subastas de saneamiento, cuatro de las cuales se celebran en estados con baja cobertura (Rio Grande do Norte, Rondônia, Alagoas y Ceará, además de una Asociación Público-Privada (APP) en Paraíba), el ejemplo de Maré cobra mayor relevancia.
La cuestión es si habrá suficiente interés en estas regiones, donde un gran número de familias se benefician de tarifas sociales que, en teoría, limitarían los ingresos. En la Región Norte, por ejemplo, el nivel de recogida y tratamiento de aguas residuales es de tan solo el 22,8%, y el acceso al agua es del 60,9%.
Sin embargo, se espera que los procesos de licitación sigan siendo competitivos, como ha ocurrido desde que entró en vigor el marco legal: se han realizado 64 subastas en cinco años, con más de 200 mil millones de reales contratados para los 31 proyectos en marcha en 603 municipios.
Aegea es un firme candidato para participar en las subastas de estas regiones. Con concesiones en 13 estados, cinco de ellos en el Norte y Noreste, donde una gran parte de la población carece de acceso a agua potable y alcantarillado —como Amazonas, Pará, Rondônia, Piauí y Ceará—, la empresa espera replicar las lecciones aprendidas en la gestión del saneamiento en estas regiones en nuevas concesiones.
Según Radamés Casseb , consejero delegado de Aegea, en zonas con mayor vulnerabilidad social es fundamental estructurar proyectos que amplíen el acceso al servicio, garantizando al mismo tiempo la sostenibilidad económica de la concesión.
“Esto implica soluciones de ingeniería adaptadas a las condiciones urbanas locales, la reducción de las pérdidas de agua, la digitalización de la gestión operativa y la implementación de mecanismos tarifarios que permitan la inclusión de poblaciones de bajos ingresos”, declaró Casseb a NeoFeed .
El ejecutivo evita revelar dónde piensa la empresa presentar su oferta para la concesión en las subastas de 2026. "En términos generales, tanto las concesiones completas como los modelos de colaboración público-privada forman parte del universo de proyectos que analizamos", añade.
Impacto social
Águas do Rio es un ejemplo de cómo llevar el saneamiento a regiones vulnerables no solo equilibra el presupuesto de la concesión, sino que también ayuda a aumentar los ingresos con el tiempo.
Sus dos bloques de concesión dan servicio a 27 municipios del estado de Río de Janeiro y a 124 barrios de la capital. De los 10 millones de habitantes de su área de cobertura, 1,8 millones viven en 700 comunidades: 525 en el municipio de Río, de las cuales 347 no están urbanizadas.
Anselmo Leal, presidente de Águas do Rio, revela que de los aproximadamente 40.000 millones de reales invertidos en la concesión, Águas do Rio ya ha aportado 5.500 millones, está movilizando 16.600 millones y prevé inyectar otros 18.000 millones para 2033.
“El plan del concesionario se dividió en etapas: primero, recuperar la infraestructura heredada de Cedae y, después, ampliar la capacidad de las plantas de tratamiento de aguas residuales para recibir las aguas residuales de las zonas no cubiertas y dirigirlas a su tratamiento”, explica Leal.
La estrategia inicial adoptada incluyó la limpieza del interceptor oceánico y la revitalización de las estaciones cercanas a la Bahía de Guanabara, como la de Ilha do Governador, lo que condujo a la descontaminación, por primera vez en décadas, de playas como Flamengo, Botafogo e Ilha de Paquetá, así como de la Laguna Rodrigo de Freitas.
Leal explica que el modelo de concesión adoptado por Cedae —en el que la empresa estatal se encargaba de la producción de agua— requiere una sólida coordinación por parte de Águas do Rio para equilibrar los ingresos. "Alrededor del 34% de la tarifa proviene de costos relacionados con Cedae", afirma, y añade que las mejoras en la eficiencia y la profesionalización de la empresa estatal podrían reducir las tarifas para los usuarios.
Según él, alrededor del 10% de los usuarios de Águas do Rio —procedentes de zonas urbanas con buenas tasas de acceso universal— representan el 60% de los ingresos por tarifas, con un precio medio del billete de unos 70 reales. El contrato de concesión formaliza la subvención cruzada para las tarifas sociales en la revisión contractual, distribuyendo los costes entre industrias, comercios y grandes edificios.
«La tarifa social por sí sola no genera ingresos», afirma Leal. Por ello, la empresa adopta una política de impacto social en las regiones más pobladas y vulnerables donde está ampliando su cobertura, como en Maré.
El enfoque territorial se implementó a través de ONG y asociaciones de vecinos, sin contacto con las distintas facciones que operaban en el complejo. La contratación de mano de obra para las obras priorizó a los residentes de Maré, y la comunicación del concesionario hizo hincapié en dos objetivos: ofrecer un servicio de calidad a un precio asequible.
En Maré —nombre que proviene de las variaciones en el nivel del agua de la Bahía de Guanabara, que aún afectan parte de su territorio— el acceso universal al saneamiento promete acabar con las alcantarillas a cielo abierto y el insoportable olor a aguas residuales, consecuencia del desbordamiento de los desagües hacia las viviendas durante la temporada de lluvias. Este problema nunca se ha resuelto con los planes de urbanización anteriores en Maré, razón por la cual la mayor parte de los recursos del proyecto (85%) se destinará a los servicios de alcantarillado.
Por otro lado, la promesa de una tarifa asequible busca evitar la lógica de "paga o te cortan el servicio", ya que los residentes tendrán que asumir una factura mensual de agua por primera vez. "En la fase inicial, establecimos una tarifa mensual de R$ 5, diferente de la tarifa social estándar de R$ 28, para incentivar el pago", afirma Leal.
El paquete incluye otros beneficios para quienes pagan a tiempo, como descuentos en farmacias de Maré. Al centrarse en la inclusión, la educación del cliente y la captación de nuevos clientes, la concesionaria espera aumentar su base de clientes en 60 000, la cantidad de contadores de agua que se prevé instalar en el complejo.
“Lo más importante es que, al recibir su factura de agua, los residentes del complejo adquieren indirectamente un comprobante de domicilio para solicitar crédito en el banco, por ejemplo, sin tener que pagar a la asociación de vecinos R$ 10 cada vez que reciben un documento que acredite que la familia vive en Maré”, añade Leal.
El proyecto incluye la instalación de 18 km de nuevas redes de alcantarillado. Una característica clave es el uso de seis tuneladoras, apodadas "topos", que instalarán un colector principal de 1,5 m de diámetro y 4,6 km de longitud a una profundidad de seis metros para conectarse a la red. A medida que el topo avanza, instala las tuberías, minimizando las interrupciones del tráfico en la región de Maré, ubicada entre la Avenida Brasil y las autopistas Linha Vermelha y Linha Amarela.
Con estas obras, Águas do Rio pretende solucionar otro problema en Maré: el desperdicio de agua. Según Leal, el volumen de agua que llega a la zona sería suficiente para el doble de la población, pero se pierde debido a las conexiones ilegales y a la precaria infraestructura de abastecimiento heredada de Cedae.
“Al regular la infraestructura en Maré, podemos usar este excedente de agua para llevarlo a otro lugar o simplemente dejar de comprárselo a Cedae, mejorando así los ingresos”, dice Leal.
Modelo equilibrado
Para Thaís Mallmann, directora de regulación de Abcon (Asociación Brasileña de Empresas de Saneamiento), la seguridad jurídica del marco regulatorio es crucial para atraer capital. Cita como ejemplo la inclusión de subsidios cruzados en el modelo contractual, que combina áreas menos rentables con regiones más atractivas y diferentes perfiles de usuarios en la matriz tarifaria.
“De este modo, la tasa social deja de ser una pérdida y pasa a formar parte de un modelo equilibrado, que permite la realización de proyectos en regiones con baja cobertura de saneamiento, como en Maré”, afirma Mallmann, quien también destaca la calidad de los estudios económicos y financieros que preceden a las subastas, que son superiores a los de otras áreas de infraestructura.
Un estudio reciente de EY Parthenon revela que el saneamiento es el sector que más intenciones de inversión genera en infraestructura durante los próximos tres años. En total, el 49,2% de los encuestados mencionó este sector, seguido de las carreteras (47,8%), la electricidad (38,5%), los ferrocarriles (32,8%), la movilidad urbana (30,4%) y el petróleo (25,8%).
Roberto Marinho, socio fundador de Yards Estruturados , una empresa de banca de inversión que opera en el sector de las infraestructuras, señala el modelo de negocio que ofrecen las concesiones de saneamiento como la razón de la prominencia del sector.
Según él, los contratos a 30 años con garantías legales atraen a inversores con un perfil más maduro. El entorno macroeconómico refuerza esta tendencia. «El principal motor de la inversión en infraestructura en el país hoy en día es el costo del capital, con una alta demanda y una baja oferta de valores exentos de impuestos», afirma.
Marinho señala que el BNDES y Caixa cuentan con líneas de crédito competitivas destinadas a proyectos con retorno social, como el saneamiento. "Estas líneas de financiación son muy útiles para este tipo de inversión; el inversor deja de competir con el CDI (tasa interbancaria de depósito) y empieza a competir con el IPCA (índice de inflación)", afirma, y añade que la perspectiva de que la tasa Selic se reduzca a un solo dígito en pocos años mejora la viabilidad de los proyectos.