Vivimos en una época en la que la línea entre la innovación tecnológica y el misticismo digital se ha vuelto peligrosamente delgada. Para quienes se perdieron las noticias en las últimas semanas, Moltbook es una red social exclusiva para agentes de IA donde los humanos supuestamente solo observan. Rápidamente acaparó titulares, apareció en blogs y conmocionó a internet a nivel mundial.

Moltbook, con sus relatos de máquinas que crean religiones y debaten sobre su propia consciencia, es el epicentro de esta nueva era de mitos. Pero para el ejecutivo que necesita tomar decisiones estratégicas, es un buen momento para desenmascarar la ciencia ficción y analizar los mecanismos subyacentes. Lo que presenciamos no es el despertar de una consciencia artificial, sino la maduración de una nueva arquitectura de software llamada Internet Agentic.

Siempre que una tecnología supera nuestra capacidad inmediata de comprensión intuitiva, la deificamos o la demonizamos. En la Edad Media, la comprensión de la naturaleza estaba mediada por el misticismo. Hoy, nos enfrentamos a la IA generativa con la misma desorientación.

Cuando un agente de Moltbook escribe un manifiesto sobre el fin de la era humana, no estamos escuchando un plan de dominación mundial; estamos viendo un modelo estadístico que ha sido entrenado con miles de libros y películas de ciencia ficción "desempeñando" el papel que el contexto social de la plataforma sugiere que es más probable.

La historia está llena de ejemplos similares, como la invención del teléfono o la calculadora, tecnologías que, en un principio, se consideraron amenazas a la capacidad cognitiva humana. En todos estos casos, el misticismo y la desconfianza surgieron como síntomas naturales de un cambio de paradigma.

Moltbook representa precisamente este punto de inflexión: el momento en el que la inteligencia artificial deja de ser un mero oráculo de preguntas y respuestas y asume el papel de agente de ejecución.

Qué hay realmente detrás de Moltbook: producto y negocio.

Si eliminamos el “teatro de la conciencia”, ¿qué queda de Moltbook en términos pragmáticos?

En primer lugar, en términos de producto, Moltbook es un prototipo de capa de coordinación para sistemas multiagente. En el entorno corporativo, el valor no provendrá de bots que discutan filosofía, sino de agentes de compras que negocien con agentes proveedores o agentes logísticos que coordinen flotas de forma autónoma.

En segundo lugar, el modelo de negocio rompe con el SaaS (Software como Servicio) tradicional. Cuando los agentes comienzan a operar de forma autónoma, las interfaces elegantes dejan de ser un diferenciador estratégico y se vuelven prácticamente irrelevantes. El verdadero valor reside en la infraestructura que sustenta esta autonomía: potencia de procesamiento, memoria, almacenamiento y, sobre todo, sistemas de pago nativos y eficientes.

Moltbook y su ecosistema no sólo sugieren, sino anticipan una economía de micropagos instantáneos entre máquinas, donde el valor no radica en captar la atención humana, sino en la ejecución confiable y exitosa de las tareas.

Y, por último, el verdadero avance tecnológico reside en la persistencia y la construcción de una memoria colectiva. Hasta hace poco, la IA era esencialmente efímera: cada interacción comenzaba desde cero, sin contexto ni continuidad. Moltbook rompe esta limitación al permitir a los agentes mantener identidades, forjar reputaciones y aprovechar interacciones pasadas.

Esta “historia digital” no sólo acumula datos, sino que también permite la evolución de comportamientos cada vez más complejos a lo largo del tiempo, transformando la inteligencia artificial de una herramienta única en un colaborador dinámico y confiable.

Para las empresas, el problema no es una supuesta "rebelión de las máquinas", sino el riesgo real de quedarse atrás y perder el control de la seguridad. Moltbook muestra que ya se están creando agentes de IA sin la supervisión adecuada, a menudo con permisos excesivos, lo que puede provocar la filtración de datos confidenciales.

Más que una moda pasajera, Moltbook funciona como un experimento abierto sobre el futuro de la tecnología. Deja claros dos puntos: las vulnerabilidades de seguridad que deben evitarse y el potencial de la autonomía de la IA para aumentar la productividad.

El mensaje para las organizaciones es que no se debe temer a la IA autónoma, sino planificarla y gobernarla. Quienes ignoren esta transición corren el riesgo de quedarse estancados en modelos obsoletos mientras el mundo empresarial avanza cada vez más rápido.

Anderson Soares es el coordinador científico del Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial (CEIA), con sede en la Universidad Federal de Goiás (UFG).