Bajo el liderazgo de André Farber, el primer director ejecutivo ajeno a la familia Rocha, fundadora de la empresa, Riachuelo avanza hacia un nuevo ciclo de crecimiento tras una reestructuración que revitalizó el negocio. Con excelentes resultados, la compañía combina ahora la expansión física, la modernización de sus tiendas y una incursión en los mercados de capitales para impulsar la siguiente fase.
En una entrevista con el programa Call de Negócios, una colaboración entre NeoFeed y CNN Brasil, que se estrenó el martes 7 de abril en CNN Money, Farber destacó que la empresa se centra en la ejecución. "Redujimos el número de iniciativas y comenzamos a concentrar nuestros esfuerzos en lo que realmente mejora la experiencia del cliente y el producto", afirmó.
En el cuarto trimestre de 2025, la compañía registró una utilidad neta de R$ 322 millones, un incremento del 28,8%, con ingresos de R$ 3.200 millones y un EBITDA de R$ 660 millones. Para el año completo, la utilidad alcanzó los R$ 512 millones, más del doble que en el período anterior, consolidando el mejor desempeño de su historia.
Según Farber, la mejora refleja una operación más disciplinada. En los últimos trimestres, la empresa ha simplificado sus iniciativas, integrado mejor sus líneas de negocio y comenzado a obtener márgenes de beneficio más consistentes.
Aunque reconoce el buen momento que atraviesa la empresa, Danniela Eiger, analista de comercio minorista en XP, considera que hay margen de mejora. "La compañía ha mostrado una mejora constante en productividad y márgenes, pero aún existe potencial de crecimiento, especialmente en ventas por metro cuadrado y en la optimización de la eficiencia operativa", afirmó.
Ahora, la empresa prepara una oferta pública de acciones de hasta R$500 millones para aumentar su capital flotante y atraer nuevos inversores. Con un apalancamiento prácticamente nulo, los fondos deberían acelerar las inversiones ya planificadas, como la apertura de entre 15 y 20 nuevas sucursales al año, la modernización de la logística y la renovación de las tiendas existentes.
El enfoque en el comercio minorista físico es una estrategia para competir con empresas globales como Shein y Shopee. "En la moda, la experimentación sigue siendo muy importante. El cliente quiere tocar, probarse y llevarse el producto a casa de inmediato", afirmó Farber.
El director ejecutivo también apuesta por la fabricación propia como otro factor diferenciador clave. Propietario de la mayor fábrica de moda de Latinoamérica, ubicada en Rio Grande do Norte, Riachuelo cree que la integración vertical ayuda a ganar velocidad, acortar los ciclos de producción y tener un mayor control sobre la calidad y los costos.
“La fábrica es un pilar fundamental de nuestra estrategia. Aporta rapidez, calidad y competitividad a nuestro negocio”, afirmó Farber.
La empresa ha estado utilizando inteligencia artificial en procesos como el control de calidad, la fijación de precios y el servicio al cliente, con un impacto directo en la eficiencia operativa y los márgenes de beneficio.
En la entrevista, Farber también hizo hincapié en que cree en la disciplina y la constancia para mantener a la empresa en marcha y obtener resultados sostenibles. Para él, el liderazgo requiere no solo ejecución, sino también energía constante para evitar la autocomplacencia. Esta es la mentalidad que debería guiar los próximos pasos de Riachuelo.