Nomos , una firma de asesoría de inversiones asociada con XP, ha crecido en un segmento que muchos prefieren evitar: el del inversor especulativo. La firma, que actualmente gestiona más de R$10 mil millones, busca trasladar este ADN a un mercado de gran escala, que ha pasado de una carrera por captar clientes a una batalla por la eficiencia, la marca y la fidelización.

La empresa nació en 2023 de la unión de dos consultoras —BR, en Río de Janeiro, y ABS, en São Paulo— que, dentro de XP, habían crecido dirigiéndose al mismo perfil de cliente: el trader. Con el tiempo, la competencia entre ellas derivó en una canibalización de su cartera de clientes. XP intervino como mediador para reunir a los equipos y orquestar la fusión que dio origen a Nomos.

La alianza con XP se produjo en un momento en que varias empresas estaban considerando convertirse en corredurías de bolsa. En el caso de Nomos, cuyo factor diferenciador era operar en el mercado de valores y derivados, parecía una evolución natural.

“En XP pensaron que nuestro negocio tenía mucho sentido como empresa de corretaje debido al volumen de transacciones y a las fuentes de ingresos que los agentes independientes no tenían”, afirma Rodrigo Imperatriz, director ejecutivo de Nomos, a Wealth Point, un programa de NeoFeed .

Finalmente, el plan se puso en marcha. Pero la idea perdió su propósito con un cambio que afectó a la parte más sensible del movimiento: la migración de la base de clientes.

“Hubo un cambio normativo que impedía la inscripción automática de los clientes. Tendríamos que contactar con cada cliente individualmente, justo cuando teníamos una marca nueva”, explica Imperatriz.

La firma aún contempla convertirse en una empresa de corretaje en algún momento, pero como una correduría de pleno derecho, no una de menor categoría. A corto plazo, su objetivo es duplicar su tamaño en un año y alcanzar el 10 % de la cuota de mercado de las transacciones en la B3 (actualmente la empresa tiene el 7 %).

Nomos apuesta por el crecimiento orgánico y las adquisiciones, ampliando así su negocio de asignación de inversiones para inversores de alto patrimonio sin descuidar a su clientela principal. Su premisa es que, en Brasil, el trading no puede considerarse un mero entretenimiento. Existen inversores con este perfil y, con la metodología adecuada, puede resultar eficaz.

“No podemos permitir que alguien a quien le guste este mercado sea irresponsable, que vaya a una casa de apuestas o a un casino”, dice Imperatriz. “Creemos que este cliente necesita educación y queremos estar de su lado”.