Solis Investimentos está reestructurando sus operaciones para duplicar su tamaño para 2028. Con aproximadamente R$ 30 mil millones bajo gestión, la firma especializada en Fondos de Inversión en Derechos de Crédito (FIDC) ha reorganizado su estructura, creado cinco verticales de crédito y rediseñado procesos y liderazgo para lograr este objetivo.

Según la gestora, esta operación se diseñó en paralelo con la llegada de Patria Investimentos , una sociedad constituida en noviembre de 2025, que adquirió el 51% de Solis en una transacción que prevé la integración del 100% de la operación en un plazo de tres años. Y es precisamente esta sociedad la que podría acelerar el proceso.

“Con Pátria, tenemos un nuevo frente para originar buenos activos, ya que nos brinda mayor acceso al universo de sus inversiones y, además, ampliamos el espectro de inversores, especialmente los internacionales. Esto puede acelerar el logro de nuestro objetivo”, afirma Ricardo Binelli , también socio gerente de Solis.

La reorganización se traduce en la división de Solis en cinco áreas: préstamos públicos contra nóminas, préstamos privados contra nóminas, préstamos multi-originadores y multi-deudores, bienes raíces y activos estructurados en general, una categoría que incluye operaciones de deuda corporativa y otros activos más específicos.

La segmentación fue una respuesta directa al creciente peso de cada tipo de activo dentro de la plataforma, lo que permitió una mejor separación de las áreas. En lugar de que el mismo analista alternara entre activos con dinámicas muy diferentes, Solis decidió establecer estructuras dedicadas a cada vertical, con profesionales específicos para originación, estructuración, crédito, seguimiento y gestión de riesgos.

Desde la perspectiva de la empresa, el nuevo diseño profundiza el conocimiento sobre cada segmento y mejora las capacidades analíticas precisamente en un momento en que el mercado exige una mayor sofisticación.

El sector de los FIDC (Fondos de Inversión en Derechos de Crédito) ha ganado visibilidad en los últimos años, tanto entre inversores como entre prestatarios, y ha duplicado con creces su tamaño desde 2021. Actualmente gestiona más de 700 mil millones de reales. Según los cálculos de Solis, podría alcanzar el billón de reales entre 2027 y 2028.

Por lo tanto, los FIDC (Fondos de Inversión en Derechos de Crédito) se perciben cada vez con mayor frecuencia como una alternativa al crédito bancario tradicional. Esta tendencia ha ampliado el interés en el producto y ha atraído a más participantes al sector. Para Solis, esto significa que el crecimiento futuro dependerá menos de ser un proveedor generalista y más de profundizar en el conocimiento de cada nicho de mercado.

“La competencia tiende a reducir las primas y a introducir en el mercado operaciones menos comunes. Creo que nuestra especialización es lo que nos permitirá mantener el nivel de nuestros servicios incluso en este entorno”, afirma Ricardo Binelli, también socio director de Solis.

Más que un simple ajuste del organigrama, el cambio se considera internamente como la base para sostener un salto cualitativo en escala, sin perder la capacidad de originación, análisis y seguimiento.

“Sabemos que el modelo que nos ha permitido crecer hasta ahora no es el que necesitamos para crecer a la escala que deseamos”, afirma Delano Macêdo, socio director de Solis.

Esta combinación de reorganización interna y una nueva estructura corporativa también requiere fortalecer el equipo. Macêdo afirma que Solis ha contratado al menos a ocho personas desde noviembre y tiene otras nueve vacantes, incluyendo puestos de alta dirección, directores, gerentes y funciones operativas.

La consultora XXXXX, que ayudó a rediseñar el organigrama, seguirá trabajando junto con la empresa gestora hasta junio para apoyar la implementación de los cambios.

El mercado creció

Si bien Solis cobró impulso con Pátria como socio, el entorno crediticio está bajo presión, con altas tasas de interés, familias más endeudadas, pequeñas y medianas empresas que enfrentan mayores dificultades financieras y señales de tensión que aparecen en varias carteras.

Para Solis, esto significa que la ambición de duplicar su tamaño para 2028 debe coexistir con una especie de crisis silenciosa en el mercado crediticio, lo que obliga a la gestora de activos a supervisar de cerca la calidad de los activos y a recalibrar su apetito de riesgo con mucha más frecuencia.

Según Macêdo, la reacción de la empresa no consiste en abandonar sectores indiscriminadamente ni en cerrar el grifo. El enfoque ha sido más preciso. La gestora de activos mantiene una rutina constante de comités y revisiones para identificar dónde se concentra el deterioro —por segmento, región, perfil del prestatario o tipo de cartera— y, a partir de ahí, ajustar el plazo, la exposición, la concentración y el paquete de garantías.

En algunos casos, esto implica ralentizar el ritmo de originación de préstamos. En otros, implica elevar el nivel de protección requerido para continuar operando.

Este filtro ya ha aportado opciones más claras dentro de Solis. Los préstamos personales sin garantía, por ejemplo, han estado fuera del radar de la empresa durante al menos dos o tres años, excepto en operaciones como préstamos para nóminas o estructuras con algún tipo de protección adicional.

En el segmento de las pequeñas y medianas empresas, la lógica es similar: el gestor de activos evita las operaciones sencillas y prefiere las transacciones basadas en cuentas por cobrar, pagarés, bienes inmuebles o inversiones financieras.

La interpretación es que, en un entorno más estresante, el crecimiento no significa asumir indiscriminadamente más riesgos, sino más bien seleccionar las operaciones con mayor cuidado y reforzar las medidas de protección.

Incluso en un mercado crediticio más selectivo, Solis sostiene que aún hay mucho margen de crecimiento. Y entiende que, en un sector todavía fragmentado, ampliar su presencia sería suficiente para consolidar su posición.

“Actualmente existen alrededor de 300 gestores de FIDC (Fondos de Inversión en Derechos de Crédito), y nosotros somos uno de los más grandes, con aproximadamente el 6% del mercado. Crecer a la par y por encima de este mercado en los próximos años será fundamental para mantener nuestra relevancia”, afirma Macêdo.