El debut de Zhipu en la Bolsa de Valores de Hong Kong sirvió como barómetro del apetito de los inversores por las empresas de inteligencia artificial chinas en un momento de intensa competencia global, restricciones geopolíticas y capital cada vez más selectivo.

Las acciones de Knowledge Atlas Technology JSC, más conocida como Zhipu, subieron hasta un 15% en su oferta pública inicial, después de que la compañía recaudara US$558 millones.

Con esto, la startup con sede en Pekín se convirtió en el primer gran desarrollador chino de lenguajes de programación en salir a bolsa, un movimiento que ayuda a dar líneas más claras a la estrategia de China para competir por el liderazgo en IA con Estados Unidos.

La IPO valoró a Zhipu en aproximadamente 4.300 millones de dólares de Hong Kong (551 millones de dólares estadounidenses), una valoración significativa para una empresa fundada en 2019, pero aún lejos de los gigantes estadounidenses del sector.

Sin embargo, los analistas ven la operación como un paso significativo hacia la institucionalización del ecosistema de IA chino, en un momento en que el gobierno está fomentando la creación de campeones nacionales en tecnologías consideradas estratégicas.

Zhipu forma parte del grupo conocido en el mercado como los "tigres de la IA" de China: startups centradas en el desarrollo de grandes modelos de lenguaje (LLM) con la ambición de competir con empresas como OpenAI y Anthropic. El grupo incluye nombres como DeepSeek, que alcanzó reconocimiento mundial tras lanzar modelos considerados competitivos en rendimiento y coste.

En el caso de Zhipu, el apoyo de Pekín es uno de los pilares fundamentales de su tesis de inversión. Fundada por investigadores de una importante universidad china, la empresa se posiciona como un activo estratégico en un escenario en el que China busca reducir su dependencia tecnológica de Occidente, especialmente en áreas sensibles como la inteligencia artificial y los semiconductores.

Sin embargo, este respaldo estatal conlleva riesgos. En enero del año pasado, Zhipu fue incluida en la Lista de Entidades del Departamento de Comercio de EE. UU., acusada de colaborar con las fuerzas armadas chinas. Esta decisión limita el acceso de la empresa a tecnologías avanzadas y a su experiencia en semiconductores, un obstáculo estructural para cualquier desarrollador de modelos de IA a gran escala.

A pesar de las restricciones impuestas por EE. UU., Zhipu ha logrado impulsar su estrategia de expansión internacional. La compañía cuenta con oficinas en el Reino Unido, Singapur y Malasia, además de operar en Oriente Medio y el Sudeste Asiático, donde gestiona proyectos conjuntos de centros de innovación en países como Indonesia y Vietnam.

Esta medida sugiere un claro intento de diversificación geográfica y mitigación de riesgos regulatorios y políticos. Al mismo tiempo, plantea dudas sobre la capacidad de la empresa para mantener economías de escala y competitividad tecnológica sin acceso ilimitado a las cadenas de suministro globales de hardware de vanguardia.

Desde una perspectiva financiera, Zhipu aún se encuentra en sus primeras etapas. En 2024, la compañía registró ingresos de 312,4 millones de yuanes (aproximadamente 44 millones de dólares estadounidenses), una cifra modesta en comparación con las inversiones necesarias para entrenar y operar modelos lingüísticos a gran escala. No es sorprendente que la compañía declarara en su prospecto que pretende destinar aproximadamente el 70 % de los fondos recaudados en la OPI a investigación y desarrollo.

El desempeño positivo de las acciones en su debut indica que, al menos en el corto plazo, el mercado está dispuesto a apostar por la narrativa de largo plazo de la IA china, especialmente cuando está respaldada por el apoyo estatal y una clara estrategia de consolidación sectorial.

Al mismo tiempo, el caso de Zhipu pone de relieve el dilema que afrontan estas empresas: crecer lo suficientemente rápido para competir globalmente, pero dentro de un entorno cada vez más fragmentado por barreras tecnológicas y tensiones geopolíticas.

Las expectativas se centran ahora en los próximos movimientos del sector. Se espera que MiniMax, otra startup china de IA, presente su oferta pública inicial en los próximos días, lo que pondrá a prueba una vez más el interés de los inversores. La respuesta del mercado ayudará a determinar si la salida a bolsa de Zhipu fue una excepción o el inicio de una nueva ventana para las empresas chinas de IA en los mercados de capitales.