Stripe ha alcanzado una valoración de 159 000 millones de dólares, un aumento de más del 70 % en un año. Esta nueva valoración se produce tras la aprobación de una oferta pública de acciones dirigida a los empleados, una medida que, en la práctica, permite a la empresa seguir siendo privada y, al mismo tiempo, proporcionar liquidez a su plantilla, según el Financial Times (FT).

Con esta nueva valoración, Stripe se convierte en la sexta empresa privada más valiosa del planeta, según CB Insights. Se sitúa por detrás de OpenAI, Bytedance, SpaceX, Anthropic y xAI.

La estrategia reduce la presión para una posible salida a bolsa, que ha estado en la agenda durante años para la compañía fundada hace 15 años por los hermanos John y Patrick Collison.

Según el Financial Times, John ha sido explícito: una salida a bolsa no es una de las principales prioridades en este momento. En opinión de Stripe, factores estructurales como el avance de la inteligencia artificial y la expansión de las monedas estables son más urgentes y estratégicos.

Esta tesis de crecimiento explica el interés de inversores como Thrive Capital, Coatue y Andreessen Horowitz, quienes acordaron comprar acciones de empleados actuales y anteriores en la nueva oferta. La propia Stripe también utilizó su propio capital para adquirir algunas de estas acciones.

El contexto financiero refuerza esta lógica. La compañía procesó 1,9 billones de dólares en pagos en 2025, un aumento interanual del 34 %, impulsado por una oleada de startups de IA y grandes clientes corporativos, entre ellos nombres como Nvidia y Microsoft. Según el Financial Times, Stripe también reportó rentabilidad por segundo año consecutivo.

Otro factor relevante ha sido la internacionalización. Más de la mitad de los nuevos clientes de la compañía durante el último año provenían de fuera de EE. UU., lo que refleja la explosión de nuevas herramientas de IA que facilitan la creación de software global. En el mundo fintech, el argumento es similar: los nuevos modelos nacen con un ADN internacional, en gran medida debido a la naturaleza "sin fronteras" de los activos digitales.

En este escenario, Stripe está cosechando los frutos de una apuesta temprana. En 2024, adquirió la plataforma Bridge, especializada en stablecoins (activos digitales vinculados a monedas como el dólar), por 1100 millones de dólares. Tras la aprobación de la Ley Genius, que formalizó la regulación de las stablecoins en EE. UU., el volumen negociado en Bridge se cuadriplicó en 2025, según datos citados por el Financial Times.

Con sede en Dublín, la empresa ha argumentado que la Unión Europea no debería quedarse atrás en este asunto. Los legisladores europeos están avanzando hacia un euro digital, pero Stripe argumenta que las monedas estables (stablecoins), actualmente respaldadas en gran medida por el dólar, ya tienen un sólido uso en las remesas y los nuevos modelos de aplicaciones financieras. Según John Collison, existe el riesgo de que Europa pierda terreno si avanza a un ritmo lento.

El ejecutivo también cree en la rápida adopción de los llamados "pagos impulsados por agentes": transacciones realizadas por agentes de IA en nombre de los usuarios. Esto es especialmente cierto para compras de bajo valor, como reabastecer automáticamente la despensa con los ingredientes faltantes. Para Stripe, este tipo de experiencia reduce la fricción y, por lo tanto, acelera la conversión de ventas.