Las negociaciones para la capitalización de Raizen, joint venture entre Cosan y Shell con una deuda bruta de R$ 73 mil millones, llegaron a un punto muerto que puede acercar a la empresa a la protección contra la quiebra.

Según información obtenida por NeoFeed , Shell rechazó una propuesta realizada por Cosan y afirmó que pretende realizar por su cuenta un aumento de capital de R$ 3,5 mil millones, lo que Cosan no seguiría, lo que supondría una dilución significativa de la empresa brasileña.

Al mismo tiempo, fuentes involucradas en la negociación afirman que la opción de que la empresa brasileña invirtiera más dinero en Raízen nunca estuvo sobre la mesa.

Esta fuente recuerda que cuando Cosan recibió R$ 10 mil millones en capital, con BTG Pactual y Perfin invirtiendo en la empresa, estaba claro que el dinero sería utilizado para pagar las deudas de Cosan.

En ese momento, se hizo público que los fondos que ingresaran a Cosan se utilizarían única y exclusivamente para desapalancamiento de Cosan y no se destinarían a ningún otro fin.

En las difíciles negociaciones entre Cosan, Shell y sus acreedores durante los últimos meses, se han presentado varias propuestas. La última implicó una inyección de capital de más de R$10 mil millones, que incluiría cheques de BTG Pactual, Perfin, Cosan y Rubens Ometto a través de Aguassanta, su family office, así como fondos de Shell y otros inversores.

La propuesta implicaba dividir Raízen en dos empresas, separando la empresa de azúcar y etanol de los activos de distribución (gasolineras). "Se presentaron varias propuestas, pero ninguna prosperó", afirma esta fuente.

La propuesta de Shell, hecha pública por Cristiano Pinto da Costa, director ejecutivo de Shell en Brasil, el martes 3 de marzo, implica una inversión de R$ 3.500 millones; Aguassanta, propiedad de Ometto, aportaría R$ 500 millones. Al mismo tiempo, el ejecutivo afirmó que esperaba la misma cantidad de Cosan.

El siguiente objetivo fue negociar con los acreedores bancarios y los tenedores de bonos para convertir la deuda en acciones con un descuento significativo.

En la práctica, esto significa que Shell toma el control de la empresa si su estrategia sigue adelante. Si no funciona, la protección por quiebra es una amenaza inminente.

Esta estrategia, según fuentes cercanas a las negociaciones, podría ser peor para Cosan, que tiene todos sus activos en Brasil, mientras que Shell, además de ser un gigante energético mundial, tiene sus negocios de exploración separados de Raízen, lo que no conduciría a ninguna contaminación.

La pregunta que también surge es si ambas propuestas serían suficientes para salvar a Raízen. A finales de febrero, los acreedores de Raízen, entre ellos bancos y tenedores de títulos de deuda extranjera, enviaron cartas a los accionistas de Cosan y Shell.

En ese momento, solicitaron una importante inyección de capital, que podría alcanzar los 25 mil millones de reales, para contener la crisis financiera de la empresa. Se trata de un volumen de recursos mucho mayor que el que actualmente está sobre la mesa para ambas partes. En cualquier caso, la solución a este impasse está en manos de los acreedores.

En la bolsa B3, las acciones de Raízen han caído más del 5 %. En 12 meses, se han depreciado más del 60 %. Su valor de mercado es de casi 7 mil millones de reales.

Cuando se contactó a Cosan y Shell no hicieron comentarios.