Brasilia - Con el respaldo del gobierno, la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) de la Cámara de Diputados aprobó el miércoles 22 de abril la propuesta de enmienda constitucional (PEC) que elimina el horario de trabajo 6x1. Sin embargo, el sector empresarial ya se prepara para librar una batalla en la comisión especial que se creará para debatir el tema. La intención es posponer la votación hasta después de las elecciones, según informa NeoFeed .
La estrategia ideada por las entidades empresariales y las confederaciones alineadas con los diputados de centro y de derecha consiste en ganar tiempo y retrasar la votación en las comisiones lo máximo posible antes de que la propuesta pase al pleno.
Si se aprueba en la Cámara de Diputados —el Presidente de la Cámara, Hugo Motta (Republicanos-PB), tiene previsto someterla a votación en el primer semestre del año—, el siguiente paso será en el Senado, donde el Presidente Davi Alcolumbre (União-AP) ya ha indicado en una reciente reunión con sectores empresariales que la votación podría aplazarse hasta después de las elecciones de octubre.
Tras la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ), que solo evaluó la constitucionalidad de la enmienda propuesta, se debe conformar una comisión especial para debatir su fondo. De ser aprobada, el texto pasa al pleno de la Cámara de Diputados. Posteriormente, la propuesta debe someterse a votación en el Senado.
En la sesión de la CCJ del miércoles 22, el ponente Paulo Azi (União-BA) consideró el día "histórico" y expresó su esperanza de que el gobierno y los trabajadores llegaran a un consenso y elaboraran una legislación moderna y equilibrada.
La tarea para los sectores empresariales es ardua, pero la "operación de seguridad del PEC", según una fuente que sigue de cerca las negociaciones, busca evitar que los parlamentarios que se oponen al PEC tengan que votar la propuesta en el pleno o asumir la carga de rechazarla en un momento en que el tema goza de gran popularidad.
El sector empresarial argumenta que si se elimina el horario actual (seis días de trabajo y un día de descanso) sin ningún período de transición, esto conllevará un aumento de los costes para los empleadores, un posible incremento de la informalidad y, en algunos casos, la necesidad de contratar más personal.
El sector también defiende el sistema de horas trabajadas y, en parte, las compensaciones como las desgravaciones fiscales sobre la nómina (sin embargo, algunos sectores no han apoyado la idea, al igual que el equipo económico del gobierno, que teme un impacto fiscal indeseable en el Tesoro Nacional).
Recientemente, 175 asociaciones empresariales (CNI, CNA, Fiesp, Abimaq, CNT, CNC, etc.) firmaron un manifiesto en el que abogan por disponer de más tiempo para debatir el tema desde un punto de vista técnico.
"Se considera aconsejable que esta agenda se explore en profundidad fuera del contexto de las disputas electorales, en un momento más propicio para construir un consenso duradero y soluciones equilibradas, evitando que las decisiones tomadas bajo presión comprometan la calidad de las políticas públicas y sus efectos en el país", dice el comunicado.
Prácticamente solo en la votación sobre el PEC en la CCJ hoy, el representante Lucas Redecker (PSD-RS) argumentó que con el fin del horario laboral 6x1, será necesario contratar a más personas en varios sectores empresariales, "pero eso no significa que el empleador tendrá el dinero para contratar a más personas". Defendió al comité especial como el foro para debatir las formas de compensación y transición para el fin de este horario laboral.
“Mi preocupación es: ¿quién pagará la factura? Porque si reducimos las horas de trabajo sin reducir el salario, lo cual es muy bueno para el trabajador, se creará un déficit para las empresas, y eso también se trasladará al consumidor”, dijo Redecker, quien solicitó una revisión ante la CCJ la semana pasada para posponer la votación.
"Hay prisa, hay urgencia por conseguir que este proyecto se apruebe lo antes posible, pero tenemos que crear alternativas para mantener los puestos de trabajo", añadió.
Sin embargo, el gobierno y su base han estado trabajando para acelerar el trámite del tema en el Congreso. Además de las enmiendas constitucionales propuestas (PEC) que ya se encuentran en consideración en la Cámara de Diputados —además de la ya aprobada, de la autoría del diputado Reginaldo Lopes (PT-MG), también hay otra de la diputada Erika Hilton (PSOL-SP)—, el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) envió un proyecto de ley al Congreso Nacional el 15 de abril.
El texto propone un nuevo horario laboral de 5x2 (cinco días de trabajo y dos de descanso por semana) sin reducción salarial y una disminución de la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas. La propuesta del gobierno está sujeta a requisitos constitucionales: tiene 45 días para ser aprobada en la Cámara de Diputados y el mismo plazo para ser aprobada en el Senado; de lo contrario, bloqueará la votación.
El ministro Guilherme Boulos (Secretaría General) declaró al diario Valor Econômico el miércoles 22 que el gobierno está trabajando con la expectativa de aprobar el asunto en la Cámara de Diputados a finales de julio. Propone, por ejemplo, un período de transición de 90 días para la implementación de la nueva escala, mientras que las entidades empresariales hablan de al menos cinco años.
“Ahora se acabaron las maniobras”, dijo hoy la representante Sâmia Bonfim (PSOL-SP), quien votó hoy en la CCJ y es una de las principales parlamentarias que defienden la decisión del PEC de poner fin al horario de trabajo 6x1.
“Si la derecha intenta dilatar el proceso de nuevo, el proyecto de ley presentado por vía urgente por el gobierno de Lula la semana pasada tendrá que votarse el mes que viene de todas formas. En otras palabras, no hay otra opción: aprobaremos el fin del horario de trabajo 6x1.”
La propuesta del gobierno ya enfrenta resistencia por parte del sector empresarial. En un comunicado, la Unión Nacional de Sectores de Comercio y Servicios (Unecs), que representa a uno de los sectores más afectados por el fin del horario laboral 6x1, manifestó que veía el texto con "preocupación", así como otras propuestas similares que se debaten en el parlamento.
"Si bien estas propuestas se presentan bajo el pretexto de valorar a los trabajadores y ampliar el tiempo de descanso, hay que reconocer que, tal como se están planteando, adolecen de importantes deficiencias legales y posibles efectos económicos adversos de carácter sistémico", afirma la organización.
Finalmente, se advierte que las medidas sin el apoyo técnico y jurídico adecuado pueden generar efectos contraproducentes, comprometiendo tanto el entorno empresarial como la propia protección social. El desarrollo del país requiere soluciones jurídicamente sólidas y económicamente viables”, añade la nota.