Adaptar la inteligencia artificial a las necesidades locales, en lugar de competir con las tecnologías existentes, es la recomendación del Banco Mundial para los países emergentes en su Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026, su primer informe dedicado al tema central de la innovación global.

El mensaje del documento publicado el martes 4 de agosto es un intento de reactivar las economías de estos países, que están experimentando su peor desempeño de crecimiento promedio en tres décadas.

Según el Banco Mundial, estos países de ingresos medios no necesitan competir con Estados Unidos y China en la carrera por los centros de datos multimillonarios; simplemente necesitan ser lo suficientemente inteligentes como para adaptarse a la innovación que se está desarrollando. "La IA, como atajo, puede recuperar el impulso perdido y lograr en una década lo que llevaría un siglo", afirma el informe.

El texto menciona a Brasil por su nombre, aunque no para elogiar su infraestructura local. Señala que, a marzo de 2024, el país ya figuraba entre los cinco con mayor tráfico de ChatGPT en el mundo, junto con India, Filipinas e Indonesia.

El documento afirma que los países de ingresos medios, como Brasil, adoptan la IA de forma desproporcionada en comparación con otros indicadores económicos que suelen explicar este tipo de comportamiento.

La conclusión del Banco Mundial es que los brasileños utilizan la IA generativa mucho más de lo que les permitirían sus ingresos, su infraestructura digital o su nivel educativo promedio.

Una encuesta publicada en enero de este año reveló que el 71% de los adultos brasileños ya ha utilizado algún tipo de chatbot con IA —un aumento de 25 puntos porcentuales desde 2023— y que ocho de cada diez desean aprender más sobre el tema. Entre los estudiantes, Brasil compite con India por el liderazgo mundial en la adopción de esta tecnología.

Brasil como laboratorio

El equipo del Banco Mundial responsable del informe está utilizando datos de una investigación en curso sobre gobernanza en Brasil, junto con Malasia, para diseñar la metodología global para medir la adopción de la IA dentro de los gobiernos.

En el informe, Brasil se utiliza como caso de estudio para comprender cómo el sector público de un país emergente está incorporando la IA en los sistemas de datos, los procesos y las decisiones administrativas.

Los análisis específicos de América Latina muestran que la adopción de la IA en la región está avanzando, impulsada por Brasil, México y Colombia, debido en gran medida a la solidez de los ecosistemas fintech locales.

Sin embargo, más del 40% de las empresas de la región siguen citando la falta de habilidades técnicas y la incertidumbre sobre el retorno de la inversión como los principales obstáculos para ir más allá de los proyectos piloto y la mera curiosidad.

Esta es la misma advertencia que lanza el informe del Banco Mundial a escala global. Sin infraestructura energética, conectividad, datos e instituciones, la adopción de la IA podría ampliar la brecha entre quienes ya tienen la capacidad de absorber la tecnología y quienes no.

La inversión de capital de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses en centros de datos ya supera el PIB de varias economías emergentes completas. La conclusión es que las economías emergentes no pueden competir en este mercado.

La apuesta del Banco Mundial —y el mensaje para Brasil— es que la disputa relevante no radica en quién construye el modelo más grande, sino en quién logra poner las herramientas de IA, por pequeñas que sean, en manos de maestros, médicos, agricultores y funcionarios públicos en primer lugar.