PEKÍN Y SHANGHÁI —A lo largo de la ruta de 1.318 kilómetros, el paisaje se transforma rápidamente visto desde la ventana. Rascacielos recién construidos y bulliciosos centros urbanos se mezclan con modestas viviendas y plantaciones, intercaladas con campos salpicados de enormes aerogeneradores.

Dentro del vagón, el contraste también marca la pauta del viaje. La estabilidad y el silencio casi absoluto contrastan notablemente con la velocidad que se muestra en el panel digital: 350 kilómetros por hora.

Recorrer la línea que conecta Pekín con Shanghái en poco más de cuatro horas es un buen ejemplo de la rapidez con la que Chinaha avanzado en el desarrollo del tren de alta velocidad. NeoFeedsubió al tren balaque une las dos metrópolis y pudo comprobar de primera mano cómo el país se ha convertido en un actor clave en este medio de transporte.

Operado por el grupo estatal China State Railway Group, el sistema ferroviario chino de alta velocidad comenzó a planificarse en 2004, y cuatro años después, se inauguró oficialmente la primera línea, que une Pekín con Tianjin.

Desde entonces, el país ha acelerado notablemente la expansión de esta red. Actualmente, el sistema cuenta con más de 50.000 kilómetros de longitud, lo que sitúa a China muy por delante en el sector. En segundo lugar, muy por detrás, se encuentra España, con 3.900 kilómetros, seguida de Japón, con 3.100.

Otras cifras demuestran que el alcance del proyecto va más allá de las vías férreas y se alinea con el plan de desarrollo e integración de China. Los trenes de alta velocidad ya conectan aproximadamente el 97 % de las ciudades del país, con más de 500 000 habitantes, y transportan alrededor de 4000 millones de pasajeros al año.

El proyecto para llegar a estas cifras de afectados es un modelo adoptado por el gobierno chino en otras áreas. Inicialmente, se establecieron alianzas tecnológicas con empresas de países como Francia, Japón y Alemania. Tras adquirir estos conocimientos, China comenzó a desarrollar sus propios trenes y vías.

Entre otras características adaptadas a las particularidades del país, los trenes de alta velocidad cuentan con suspensión inteligente, sensores de seguridad y control automatizado. Asimismo, son menos contaminantes que el transporte por carretera y aéreo, lo que ha contribuido al crecimiento de este medio de transporte.

La red ferroviaria china tiene una longitud aproximada de 50.000 kilómetros.

La tecnología está integrada en otros aspectos de este trayecto. Las antenas 5G instaladas a lo largo de toda la ruta garantizan que, en los vagones, a menudo ocupados por pasajeros que se dirigen al trabajo, la conexión a internet también sea de alta velocidad.

Este menú también incluye la opción de acceder a un servicio de entrega a domicilio y elegir una comida de un establecimiento en estaciones cercanas. El pedido se realiza a través de una aplicación o un código QR en los asientos, y se entrega directamente al pasajero en la parada indicada.

El pago de las comidas, así como de los artículos no incluidos en el menú gratuito que se ofrece a los viajeros, se rige por el sistema chino. Las transacciones no se realizan en efectivo y se efectúan principalmente a través de las aplicaciones Alipay y WeChat.

Las opciones de boletos incluyen tres categorías, diferenciadas por vagón: económica, ejecutiva y primera clase. Los precios oscilan entre R$120 y R$1.800. El servicio a bordo es similar al de los aviones, ofreciendo jugos, café, galletas y refrigerios, según la clase elegida.

Sin embargo, existen algunas diferencias en esta comparación entre los dos tipos de transporte. A diferencia de los aviones comerciales, los asientos son más anchos y hay más espacio para estirar las piernas.

Por otro lado, si bien las estaciones son muy similares a los aeropuertos, viajar en tren bala no requiere que los pasajeros lleguen con al menos una hora de anticipación. Sin embargo, es importante tener en cuenta la puntualidad en las salidas. Este es otro factor que atrae a quienes eligen los trenes bala chinos.

¿Y el avión?

Lo cierto es que esta opción se está convirtiendo cada vez más en la preferida de los viajeros, al menos para distancias cortas y medias. Esto ya ha provocado cambios significativos en el mercado del transporte chino, que afectan especialmente a las aerolíneas locales.

Un estudio de Cirium Ascend ilustra este contexto. Según la consultora, los trenes de alta velocidad son la causa de la caída de la demanda de vuelos nacionales de hasta 800 kilómetros, que representaban el 26,4% del total de viajes en 2011 y descendieron al 15,9% en el primer trimestre de 2025.

Según la encuesta, el hecho de que las estaciones estén, en promedio, a 10 o 15 kilómetros de los centros urbanos, en comparación con los 25 a 40 kilómetros de los aeropuertos, es uno de los factores que atraen a los pasajeros. Otro factor es la mayor eficiencia en los controles de seguridad, con colas más cortas y protocolos menos estrictos.

El estudio muestra, por ejemplo, que el tiempo medio total de viaje —desde la puerta de entrada hasta el control de seguridad— en un viaje de Pekín a Shanghái es de 120 minutos en avión y de 75 minutos en tren de alta velocidad.

La consultora destaca que, en este sentido, se ha incentivado a las aerolíneas a priorizar los viajes de mayor duración. Entre 2011 y 2025, la distancia media de los vuelos aumentó de 1.477 kilómetros a 1.610 kilómetros.

En este escenario, se prevé que los trenes de alta velocidad adquieran aún mayor relevancia. En las pruebas, la nueva generación de trenes CR450 ya alcanza velocidades superiores a los 450 kilómetros por hora. Paralelamente, el plan del país es que la red de este medio de transporte alcance una longitud de 70 000 kilómetros para 2035.