El presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), Aloizio Mercadante (PT), afirmó que el caso de Banco Master, propiedad de Daniel Vorcaro y liquidado en noviembre por el Banco Central (BC), es "el mayor delito financiero en la historia de Brasil" y culpó al expresidente del BC, Roberto Campos Neto.

La declaración se realizó durante un panel en el Foro Esfera Brasil, celebrado este sábado en el Hotel Jequitimar de Guarujá, en la costa de São Paulo. Mercadante estuvo acompañado por el presidente de BTG Pactual, André Esteves, y el ministro del Tribunal Federal de Cuentas (TCU), Bruno Dantas.

"La autorización provino de la administración anterior [ahora encabezada por Gabriel Galípolo, quien supervisó la liquidación]. Porque la administración de Ilan Goldfajn [quien presidió el Banco Central entre junio de 2016 y febrero de 2019] no autorizó a Daniel Vorcaro a ingresar como banquero relevante en el sistema."

En la práctica, según Mercadante, es evidente que hubo episodios de omisión y complicidad. "Tanto es así que dos directores llevan actualmente tobilleras electrónicas".

Un problema importante es que, como resultado, el costo del escándalo recae directamente sobre el sistema financiero brasileño, que necesita cubrir los R$ 52 mil millones con recursos del Fondo de Garantía de Crédito (FGC).

“De este total, el 18% lo paga Itaú, el 18% Bradesco, el 15% Banco do Brasil, otro 15% Caixa, y así sucesivamente, impactando el sistema financiero. Entonces, el Banco Central tiene que liberar el depósito obligatorio para amortiguar este impacto, lo cual va en contra del objetivo de la política monetaria de combatir la inflación”, explica Mercadante.

Según el presidente del BNDES, además de la falta de supervisión del propio Banco Master, existe una situación preocupante con respecto a las fintech. Considera que esto se convierte en "un instrumento para el lavado de dinero, donde el delito se oculta porque pasa desapercibido para el Banco Central".

Y Mercadante vislumbra una posible nueva crisis, aún no reflejada en los precios, que debe ser objeto de escrutinio: los fondos. "Reag es solo la punta del iceberg, porque no hay control. El tipo incluye un fondo en el balance, declara su valor, pero no vale nada, y crea un esquema piramidal".

En este sentido, considera necesario introducir cambios en la estructura del Banco Central y de la Comisión de Valores y Bolsa (CVM). Para él, es fundamental contar con mayor autonomía para frenar con mayor rapidez y eficacia los nuevos casos de delitos financieros.

La Comisión de Valores y Bolsa (CVM) y el Banco Central no pueden seguir funcionando como hasta ahora. Necesitan una reestructuración, que incluye la valoración de los funcionarios públicos. Deben recibir autonomía y poder. Y el sistema financiero debe contribuir a solucionar esto, porque, en última instancia, es quien paga las consecuencias.

Según Esteves, es inaceptable que "un banco insignificante haya provocado un déficit de 50 mil millones de reales en el Fondo de Garantía de Crédito (FGC)". "Además, también generó un déficit de 12 mil millones de reales en el Banco de la Reserva de Brasil (BRB) y de 4 mil millones de reales en los fondos de pensiones. No cabe duda de que los mecanismos de control no eran claros", afirmó Esteves.

Según el banquero, una situación como esta genera un problema aún mayor: la aparición de un mercado paralelo al margen de cualquier organismo de control del país. Esto impide que el crimen organizado se incorpore a los sectores formales de la economía.

«Lo que me preocupa no es exactamente la economía, sino más bien la guerra entre los sectores institucionales y no institucionales en Brasil. Hoy en día, el 20% del mercado de combustibles en Brasil se ha informalizado. ¿Cómo es posible?», pregunta el presidente del consejo de administración de BTG.

Al preguntársele si su banco se equivocó al mostrar interés en adquirir Banco Master, Esteves negó cualquier error. El banco sí compró activos de BRB, pero se desvinculó de cualquier relación con la institución liquidada de Vorcaro.

“Obviamente no hubo ningún error, al contrario. Cuando sentimos que la situación se descontrolaba, intentamos posicionarnos adecuadamente. Pero nuestro papel es asegurar que Brasil no pierda esta guerra. Estamos hablando de milicias, de gente que mata. No podemos acostumbrarnos ni aceptar esto”, afirma Esteves.