Los bancos y las consultoras llevan meses insistiendo en que la economía se desacelerará en la segunda mitad del año. La persistencia de los altos tipos de interés, en particular, justifica esta previsión, que, sin embargo, no implica un colapso. La economía creció un 2,3 % en 2025 y se prevé que avance entre un 1,8 % y un 2 % este año, para luego contraerse hasta alrededor del 1,5 % en 2027, un año marcado, sobre todo, por el ajuste fiscal.
A pesar de las perspectivas, el Banco Central (BC) no tiene más remedio que mantener el endurecimiento monetario para frenar la inflación, que se prevé que supere el 5,3% este año, frente al objetivo del 3%. No obstante, las instituciones no descartan efectos más rápidos del endurecimiento monetario, como interpretan algunos expertos en la creación formal de empleo en mayo. El Caged (Registro General de Trabajadores Empleados y Desempleados) informó de la apertura de 72.960 puestos de trabajo, la peor cifra desde 2020.
Este desempeño, muy por debajo de los 120.000 a 130.000 empleos esperados, generó advertencias sobre la posible necesidad o posibilidad de que el Banco Central vuelva a recortar la tasa Selic en agosto, tras tres reducciones desde principios de año. Sin embargo, por ahora no hay indicios de que el Banco Central vaya a flexibilizar su objetivo de promover la convergencia de la inflación hacia la meta, aunque a largo plazo, como ya ha indicado.
Sin embargo, la información detectada por la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo (CNC) en su encuesta de Intenciones de Consumo Familiar (ICF) exige atención y seguimiento por parte del sector privado y, sobre todo, del gobierno: la cautela de los brasileños respecto al futuro del empleo.
La cautela detectada se debe al indicador de Perspectivas Profesionales, que forma parte del indicador de Intención de Consumo de los Hogares. Las perspectivas profesionales registraron un segundo descenso mensual en junio, del 0,2 %. Esta variación mantuvo el bajo rendimiento de esta variable en un 6,3 % en comparación con el mismo periodo de 2025.
El descenso es notable porque contradice la tendencia de los datos del mercado laboral, que aún se mantienen sólidos, con una tasa de desempleo en mínimos históricos. Sin embargo, esta inquietud sobre el futuro del empleo no asusta ni sorprende a quienes entienden el tema.
En declaraciones a NeoFeed , el economista Nelson Marconi, de la Fundación Getulio Vargas (FGV), observa que, a pesar de las estadísticas generales reveladas por los institutos de investigación, los brasileños sí pueden estar preocupados por el futuro del trabajo debido al endeudamiento actual y a la constatación de que el país se encuentra en un ciclo electoral.
“Aunque la población no tiene una idea clara ni teórica de qué ajustes habrá que hacer a la economía en 2027, la sensación generalizada es que se producirá algún cambio, empezando por el próximo mandato presidencial. Esto se debe en parte a que existe la conciencia o percepción de que es necesario corregir el rumbo, ya que el gobierno gasta más en los años electorales”, observa.
Marconi, experto en el mercado laboral, no oculta su postura crítica respecto a las tasas de interés en Brasil. No se refiere solo al nivel de la tasa Selic, sino también a la estrategia de política económica basada en la restricción monetaria frente a la expansión fiscal, sin centrarse en el crecimiento, un elemento crucial para el mercado laboral.
Según el experto, la política monetaria sigue siendo fuertemente contractiva debido al compromiso con la meta de inflación del 3%, "sumamente ambiciosa para las características estructurales de la economía brasileña", lo que conlleva la aplicación de una política fiscal expansiva y programas de transferencia de ingresos que apoyan el consumo de los hogares. Marconi aboga por una meta cercana al 4%, considerándola más apropiada para la realidad brasileña.
La intención del consumidor se debilita
La combinación de dinero caro, deuda, inflación aún elevada y crédito selectivo —dado el índice histórico de impago— ayuda a explicar la cautela de los brasileños respecto al empleo a mediano plazo. Sin embargo, la mayoría de las familias perciben el mercado laboral actual como "seguro".
A pesar de las preocupaciones a medio plazo, la intención de consumo se mantiene en su nivel más alto de 2015, aunque con una ligera moderación. La CNC (Confederación Nacional de Comercio) informa que el Índice de Intención de Consumo de los Hogares alcanzó los 105,5 puntos en junio. Sin embargo, el indicador avanzó un 0,1% durante el mes, la variación más modesta desde noviembre.
En junio, la mayoría de las variables que componen el ICF (Índice de Confianza del Consumidor) registraron resultados positivos, pero el dato más destacado fue el "Momento de Compra de Bienes Duraderos", que subió un 1,2%, muy por encima del 0,1% del indicador general. En la comparación anual, el momento de compra de bienes duraderos se disparó un 20,3%, frente al 3,2% del índice de cierre.
La inflación tiene parte de la culpa. Según la entidad, en mayo el nivel de precios de los bienes duraderos registró una deflación del 0,08%, mientras que el IPCA (Índice de Precios al Consumidor de Brasil) subió un 0,58%. En los últimos 12 meses, la inflación de los bienes duraderos se acumuló un 0,78% y el indicador general un 4,72%.
La diferencia de precios incentiva la compra de estos bienes por varias razones, explica a NeoFeed Fábio Romão, socio de Logos Economia y experto en precios. Entre ellas se encuentra el tipo de cambio. Romão señala que el año pasado el país experimentó una apreciación del real frente al dólar, un factor que contribuye a moderar los ajustes de precios en este segmento. Otro factor, añade Romão, es el endeudamiento de los hogares, que puede mitigar el aumento de precios de los bienes duraderos, especialmente aquellos con mayor valor añadido y que requieren acceso al crédito.
La deuda es un problema grave para los brasileños, y no es de extrañar que el gobierno se esfuerce por aliviar la situación, ya que cualquier reducción de la carga puede traducirse en votos. Tanto es así que el primer semestre del año concluyó con el lanzamiento de otra versión del programa original Desenrola, que ya contaba con una primera y una segunda edición.
Ahora le toca el turno al programa "Desenrola Adimplentes" para trabajadores informales y estudiantes que mantienen sus cuentas al día, pero que están agobiados por altas tasas de interés que podrían imposibilitar los pagos futuros, según el gobierno.