AstraZeneca está en conversaciones con Bristol Myers Squibb para una fusión que crearía una de las mayores compañías farmacéuticas del mundo, valorada en casi 400.000 millones de dólares, la cuarta más grande por capitalización bursátil.

Según fuentes citadas por el Financial Times , las negociaciones llevan en marcha "los últimos meses", pero podrían no llegar a buen puerto. Bloomberg y Reuters también confirmaron las conversaciones sobre el posible acuerdo.

Tras conocerse la noticia del acuerdo, las acciones de AstraZeneca abrieron con fuertes pérdidas el lunes 3 de agosto, cayendo más del 7% en las primeras operaciones en la Bolsa de Londres. Por otro lado, Bristol Myers subió más del 4% en las operaciones previas a la apertura en Estados Unidos.

Según cifras del propio Financial Times , AstraZeneca, la segunda empresa más valiosa que cotiza en el Reino Unido, tiene un valor aproximado de 196.000 millones de libras esterlinas (264.000 millones de dólares estadounidenses), mientras que BMS está valorada en aproximadamente 133.000 millones de dólares estadounidenses.

La estructura del acuerdo aún no está definida, pero se espera que implique una combinación de efectivo y acciones, según fuentes citadas por el periódico.

La negociación reaviva un recuerdo de hace más de una década. Fue el propio director ejecutivo de AstraZeneca, Pascal Soriot, quien rechazó una oferta de adquisición hostil de Pfizer en 2014 que valoraba a AstraZeneca en casi 70.000 millones de libras esterlinas.

En aquel momento, argumentó que la farmacéutica valdría más como empresa independiente. Ahora, según el Financial Times , es él quien lidera las negociaciones para fusionarse con una empresa rival estadounidense.

La alianza con BMS llega en un momento en que AstraZeneca está apostando fuertemente por el mercado estadounidense, que ya genera casi la mitad de los ingresos de la compañía. Soriot se ha fijado como objetivo alcanzar los 80.000 millones de dólares en ingresos para 2030, frente a los 58.700 millones del año pasado. La compañía también completó este año su cotización directa en la Bolsa de Nueva York.

Sin embargo, el propio ejecutivo declaró a los periodistas la semana pasada que la empresa no "necesita fusiones ni adquisiciones" para alcanzar ese objetivo.

Por otro lado, BMS carga con la etiqueta de ser una empresa rezagada en el sector después de que su adquisición de Celgene por 74.000 millones de dólares en 2019 no generara los rendimientos esperados, y se enfrenta a importantes pérdidas de ingresos debido a la expiración de patentes clave de medicamentos en los próximos años.

Un obstáculo señalado por el propio Financial Times es que ambas compañías cuentan con sólidas divisiones de oncología con productos que se solapan directamente. Imfinzi de AstraZeneca y Opdivo de BMS compiten en el tratamiento del cáncer de pulmón, lo que podría dificultar la aprobación antimonopolio de la fusión.