El banco español Santander anunció la noche del jueves 30 de julio su intención de lanzar una oferta pública de adquisición voluntaria (OPA) para adquirir la participación de aproximadamente el 10% y las unidades que aún no posee en Santander Brasil, en una operación valorada en hasta 1.900 millones de euros.

En un dato relevante, la empresa matriz española informó que la operación también incluirá una oferta de canje simultánea en Estados Unidos, que implica la adquisición de los American Depositary Shares (ADS) de la filial brasileña que cotizan en la Bolsa de Nueva York (NYSE).

En este contexto, Santander España emitiría aproximadamente 156 millones de nuevas acciones, lo que equivale a cerca del 1,1% de su capital social actual.

Según el comunicado, los titulares de acciones, participaciones y ADS de Santander Brasil que acepten la oferta recibirán a cambio Certificados de Depósito Brasileños (BDR) o ADS del grupo Santander, que representarán una nueva acción ordinaria de la empresa matriz española.

La relación de canje será de 0,4056 BDR o ADS de Santander por cada unidad o ADS de Santander Brasil, y de 0,2028 BDR o ADS del banco español por cada acción ordinaria o preferente de la filial brasileña.

Estas condiciones representan una prima del 15% sobre el precio de cierre del 30 de julio, cuando las participaciones de Santander Brasil cerraron la jornada cotizando a R$ 25,25, lo que supone un descenso del 1,48%. En lo que va de año, las participaciones han acumulado una caída del 25,8%, valorando la operación brasileña en R$ 135.600 millones.

Santander recalcó que la operación brasileña seguirá cotizando en la Bolsa B3 una vez finalizado el proceso y que la oferta no está condicionada a un porcentaje mínimo de participación. Asimismo, indicó que, dependiendo del resultado del canje de acciones en Estados Unidos, los ADS podrían dejar de cotizar en la Bolsa de Nueva York (NYSE).

A pesar de esta declaración, lo cierto es que, independientemente del nivel de participación de los accionistas minoritarios, es probable que el proceso reduzca aún más la liquidez de las participaciones de Santander Brasil, cuyo capital flotante se sitúa actualmente en el 10,2%, precisamente el objetivo de la oferta. Esto abre la puerta, con el tiempo, a la posibilidad de una exclusión de la bolsa.

Si este fuera el resultado de la oferta, a medio plazo, Santander Brasil seguiría el mismo camino que la operación del banco en México, cuya exclusión de la bolsa local se completó en abril de 2023. En ese caso, sin embargo, la vía elegida fue una oferta pública de adquisición tradicional, sin participación voluntaria.

En otros mercados, considerados prioritarios por el banco español, la estrategia se ha traducido en movimientos inorgánicos para expandir sus operaciones, con adquisiciones recientes como la compra del banco TSB en el Reino Unido por 2.650 millones de libras esterlinas (aproximadamente 3.100 millones de euros) y de Webster Financial en una transacción por valor de 12.200 millones de dólares estadounidenses.

En un comunicado de prensa que acompañaba al anuncio, la empresa matriz española señaló que la transacción refleja la confianza de Santander en Brasil y el potencial de crecimiento de su negocio en el país.

“Brasil es uno de los principales mercados de Santander, con perspectivas a largo plazo muy favorables, una base de clientes amplia y en crecimiento, e importantes oportunidades de crecimiento rentable”, declaró Ana Botín , CEO de Santander, en el comunicado.

El ejecutivo también destacó que la transacción forma parte de la estrategia disciplinada de asignación de capital del grupo, así como de su orientación hacia la simplificación, con la expectativa de un "efecto positivo en las ganancias por acción y el valor tangible del capital por acción, con un impacto neutro en el capital".

“Además, ofrece a los accionistas minoritarios una prima atractiva y la oportunidad de convertirse en accionistas de uno de los grupos financieros líderes del mundo, beneficiándose de la creación de valor de un grupo global y diversificado”, añadió Botín.

Lo cierto es que la oferta llega en un momento muy desfavorable para Santander Brasil, que está bajo nueva dirección desde el 1 de julio. En esa fecha, Gilson Finkelsztain , antiguo consejero delegado de B3, asumió la presidencia de la entidad, en sustitución de Mario Leão , que ocupaba el cargo desde enero de 2022.

Finkelsztain, sin embargo, no participó en la presentación de los resultados del segundo trimestre de Santander Brasil el miércoles 29 de julio. La conferencia telefónica con analistas sobre los resultados estuvo a cargo del español Carlos Muñiz, director financiero de la operación. Los indicadores del periodo no hicieron sino confirmar los desafíos que afronta el nuevo consejero delegado.

El banco reportó una utilidad neta recurrente de R$3 mil millones, lo que representa una disminución del 17.6% en comparación con el mismo período del año anterior y una disminución del 20.4% en comparación con el primer trimestre de 2026. Esta cifra quedó por debajo de las proyecciones del mercado, que habían indicado un rango de R$3.5 mil millones.

Entre otros indicadores que decepcionaron a los inversores, Santander Brasil registró una rentabilidad sobre el patrimonio medio (ROAE) del 12,5%, 3,4 puntos porcentuales por debajo de la tasa registrada en los tres primeros meses de 2026 y 3,8 puntos porcentuales por debajo de la registrada en el mismo periodo de 2025.

En una conferencia telefónica con analistas, Carlos Muñiz destacó que los indicadores reflejaban decisiones de gestión del balance, con un reequilibrio de la cartera de productos y clientes, en busca de una mejor relación riesgo-rentabilidad. Asimismo, afirmó no estar preocupado por la cuota de mercado en este momento.

“Nos preocupa mucho más el entorno macroeconómico y garantizar que toda la generación de negocio y la concesión de crédito sean rentables y compatibles con el nivel de riesgo que estamos dispuestos a asumir. Prefiero ser un poco más precavido, aunque nos cueste más a corto plazo”, declaró el director financiero.

El ejecutivo también destacó que no se espera que los ingresos de la operación se recuperen pronto y que el objetivo no es maximizar el crecimiento en esta línea de negocio, sino garantizar que el banco no esté asumiendo riesgos excesivos ni realizando inversiones que puedan generar problemas más adelante.

Además, afirmó no ser optimista respecto a una mejora de la situación en 2026. Y añadió: "Si tuviera que señalar un plazo para una mejora más constante, diría que se acerca más a principios de 2027".