Nueva York – El mundo en el que las empresas aprendieron a desenvolverse ya no existe. Durante décadas, el llamado "Consenso de Davos" definió las reglas del juego. El libre comercio era una ventaja competitiva, las alianzas estadounidenses eran fiables y la globalización acercaba a las naciones.

Hoy en día, ese consenso ha muerto, según Mark Leonard, director y cofundador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, el primer centro de estudios paneuropeo y uno de los principales analistas geopolíticos de nuestro tiempo.

En los últimos años, el autor de "La era de la inestabilidad: cómo la conectividad genera conflictos" y "Sobrevivir al caos: geopolítica cuando fallan las reglas" ha entrevistado a presidentes, generales, diplomáticos y ministros en cuatro continentes.

Según él, no vivimos en una era de "desorden", lo que implicaría que las reglas aún existen pero que simplemente se están infringiendo. Vivimos en una era de desorden , es decir, un momento en el que las normas se han vuelto irrelevantes, reemplazadas por una incertidumbre sin límites.

"Brasil se encuentra en una posición extraordinariamente sólida para beneficiarse de los nuevos temores que dominan este mundo de desorden ", dijo en el evento organizado por Citi el martes por la tarde, 12 de mayo, durante la Semana de Brasil.

En este nuevo mundo, Leonard identifica siete ámbitos principales de la globalización, que se han convertido en los principales campos de batalla geopolíticos.

A continuación, siga los "campos de batalla":

1. Economía: La guerra económica llegó antes que la guerra militar. Los aranceles estadounidenses, los controles a las exportaciones chinas, las sanciones europeas y los recortes energéticos rusos demuestran que el Estado se ha convertido, una vez más, en el principal actor de la competencia global. El poder está concentrado: el 90 % de los pagos internacionales aún se realizan en dólares, lo que convierte las sanciones secundarias estadounidenses en un arma sin precedentes.

2. Tecnología: el campo de batalla más candente en la disputa entre Estados Unidos y China. El noventa por ciento de los semiconductores más avanzados del mundo se producen en Taiwán, justo en el epicentro de la tensión geopolítica. Y Nvidia, una empresa estadounidense, controla el 85% del mercado global de chips de inteligencia artificial. La carrera por el dominio tecnológico está fragmentando el flujo de ideas, patentes, sistemas operativos y hardware en bloques incompatibles.

Mark Leonard (Foto: Divulgação/seesaw-foto.com)
Mark Leonard, director y cofundador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (Foto: Cortesía de seesaw-foto.com)

3. Energía y clima: la transición hacia fuentes de energía no fósiles está redistribuyendo el poder. China refina el 90% de las tierras raras del mundo, minerales esenciales para baterías, turbinas y electrónica. Quien controle los insumos de energía limpia controlará el futuro de la economía global.

4. Migración: el movimiento de personas se ha convertido en un instrumento de presión política. Líderes como Vladimir Putin (Rusia), Aleksandr Lukashenko (Bielorrusia) y Recep Erdogan (Turquía) han utilizado la amenaza de la migración forzada para doblegar la voluntad de otros países, una táctica que se ha repetido 76 veces en las últimas décadas y que, en muchos casos, ha demostrado ser más eficaz que las sanciones o la fuerza militar.

5. Salud: La pandemia puso de manifiesto la fragilidad de los sistemas sanitarios como ámbito geopolítico. Noventa y siete países impusieron restricciones a la exportación de productos médicos durante la COVID-19. Y lo que más preocupa a los analistas es que más del 90 % de los principios activos de medicamentos esenciales, como los antibióticos, se producen exclusivamente en China.

6. Política: La injerencia en los procesos democráticos se ha vuelto habitual. En la última década, potencias extranjeras han intentado influir en más de 30 elecciones, afectando a más de 2 mil millones de votantes. La política interna de un país se está convirtiendo cada vez más en un escenario de disputas globales.

7. Militarismo: siempre presente, pero ahora profundamente integrado con los otros seis ámbitos. Las nuevas tecnologías y las alianzas cambiantes están transformando la forma en que se libran las guerras y el equilibrio de poder entre las naciones.

Aunque puedan parecer lejanos, Leonard no excluye a Brasil de estos acontecimientos. Para él, el "shock chino 2.0", un proceso mediante el cual China está reemplazando a los actores industriales en varios países con márgenes cada vez más agresivos, ya está desindustrializando partes de Europa, siendo Alemania el primer y más dramático ejemplo.

El experto señala que el próximo ámbito de interés para economías como la de Brasil es la alimentación.

"La gente está muy centrada en las ganancias de productividad que aporta la IA, pero mucho menos en los ciclos geopolíticos que generará, y estos ciclos pueden ser extremadamente perjudiciales", afirmó el experto.

Leonard identifica varias áreas donde la infraestructura de Brasil tiene una ventaja: minerales críticos y minería, con la salvedad de que el desafío radica en ascender en la cadena de valor; seguridad alimentaria y agronegocios, donde Brasil está bien posicionado para satisfacer la creciente demanda mundial; la transición energética, un área en la que el país cuenta con importantes recursos naturales; y las fintechs y la infraestructura de pagos digitales: con la creciente instrumentalización del sistema financiero global, los países buscan alternativas de soberanía en los pagos, y Brasil se encuentra en una posición global única.