Nunca ha habido, ni habrá jamás, una banda de rock como The Rolling Stones . Por multitud de razones. Primero, porque son la banda en activo más longeva de la historia de la cultura pop, habiendo celebrado este año 64 años de trayectoria. Segundo, han estado en la cima desde su primer álbum y rivalizaron con The Beatles durante toda su existencia.
Incluso con la muerte de dos de sus fundadores, Brian Jones y Charlie Watts, su fuerza creativa sigue desafiando el tiempo y la brevedad de la vida: Mick Jagger y Keith Richards, que ahora tienen 83 años, conservan una singular vitalidad artística.
En medio de un mar de rumores durante décadas sobre la separación de la banda, los Stones lograron construir una carrera basada en la irreverencia y la falta de compromiso con las reglas y el rigor moral. Richards, por ejemplo, suele decir que es un milagro de la naturaleza que siga vivo después de consumir grandes cantidades de drogas duras.
Además, demostraron la agilidad necesaria para burlar a los puristas y afirmar sin pudor que habían transformado su arte en un producto, sin perder, sin embargo, originalidad ni calidad. A diferencia de muchos artistas que intentan separar la «pureza artística» del éxito comercial, los Stones abrazan esta fusión con naturalidad.
Por ejemplo, en el 50 aniversario de su primer álbum, en 2015, lanzaron una serie de productos —un libro, un documental ( Crossfire Hurricane) y un recopilatorio ( GRRR!)— sin molestarse en admitir que siguen siendo una potencia cultural y financiera.
Desde este punto de vista, Christopher Sandford reescribió el año pasado la que muchos definen como la mejor biografía del grupo: un tomo de 737 páginas que llega a Brasil la primera semana de mayo para conmemorar el 61 aniversario de su primer álbum.
Sandford es autor de aclamadas biografías de Kurt Cobain, Steve McQueen, Eric Clapton, Mick Jagger, David Bowie, Paul McCartney , Keith Richards, Bruce Springsteen y Roman Polanski.
En The Rolling Stones: Sixty Years, el periodista refuerza la idea del lado comercial de la música con una cita de William Shakespeare: "Vendí barato lo que es más caro". De esta forma, sugiere que la tensión entre arte y dinero es antigua, pero, en el caso de los Stones, se resolvió con pragmatismo.
A pesar de los cambios en su formación y dos fallecimientos, el grupo sigue atrayendo a multitudes a sus conciertos. Lo más impresionante es que muchos de sus fans nacieron décadas después de las canciones que interpretan.
Desde la década de 1970, las actuaciones de los Stones han evolucionado hasta convertirse en megaeventos de gran producción, con tecnología de punta, iluminación espectacular y escenarios monumentales. "La banda emerge en el escenario como si formara parte de una narrativa teatral, reforzando el carácter de espectáculo total", escribe Sandford.
El descuido que se convirtió en un estilo
Sin embargo, el autor observa una contradicción fundamental: el rock, que nació como expresión de libertad y transgresión, ahora se desarrolla en entornos altamente controlados, con normas que regulan el público y la omnipresencia de los patrocinadores. Esta transformación crea una paradoja: la música de los Stones, que simboliza la rebeldía, se consume en un contexto casi corporativo.
Aunque son gigantes del rock, en el libro no se les presenta como músicos técnicamente perfectos. Al contrario, errores como el de Keith Richards al tocar « Start Me Up»refuerzan la idea de que la banda siempre operó con cierta despreocupación que acabó por estilizarse.
Pero ahí reside parte de su encanto, sugiere Sandford: el público no busca precisión, sino intensidad. Las canciones clásicas pueden sonar más potentes o más sencillas en directo, lo que no disminuye su impacto emocional. El verdadero valor reside en la experiencia colectiva: un espectáculo impresionante que depende más de la energía compartida para lograr una interpretación impecable.
La trayectoria de los Rolling Stones se caracteriza por una impresionante capacidad de supervivencia ante crisis personales y acontecimientos trágicos. El libro destaca el suicidio de L'Wren Scott, pareja de Jagger, como un momento particularmente devastador. La declaración pública del artista, «Nunca la olvidaré», reveló una faceta más humana del músico, a menudo visto como un símbolo de excesos.
El lanzamiento del álbum Blue & Lonesomeen 2016 supuso un regreso a las raíces del blues, pero también puso de manifiesto las limitaciones de la banda debido a su avanzada edad, según Sandford. Si bien la crítica elogió el álbum, voces como la de Greil Marcus lo consideraron flojo y afirmaron que "todos (los músicos) estaban aburridos".
Según el autor, esta división de opiniones revela un punto central: el valor de los Stones ya no reside solo en su innovación musical, sino en su legado: "La nostalgia se convierte en una parte esencial de la experiencia: escuchar a los Stones es, en gran medida, revivir una época".
El libro se centra en la vida personal de los miembros de la banda y muestra cómo han envejecido de maneras diferentes. Jagger se mantiene activo e incluso se convirtió en padre a los 73 años, mientras que Keith Richards ha adoptado un estilo de vida más tranquilo y solitario, reflexionando sobre la mortalidad.
Watts emerge como la figura más estable, con un matrimonio íntimo y hábitos discretos, resumidos en su frase: "El secreto de una relación exitosa son baños separados". Estas diferencias refuerzan la idea de que, a pesar de la imagen colectiva, cada uno ha seguido un camino único.
La muerte de Watts en 2021 fue un duro golpe para la historia de la banda. No era solo el baterista, sino un símbolo de estabilidad en medio del caos de los Stones. Aun así, continuaron, reemplazándolo con Steve Jordan.
La continuidad de la banda tras esta pérdida refuerza su premisa fundamental: nada puede interrumpir por completo su trayectoria. Paralelamente, en los últimos años, los Stones se han enfrentado a nuevos retos, como los cambios culturales que han afectado a su repertorio, por ejemplo, la eliminación de " Brown Sugar"de sus conciertos debido a su contenido controvertido.
Es un cambio significativo: una banda conocida por romper esquemas ahora tiene que lidiar con la sensibilidad contemporánea. Aun así, su impacto sigue siendo inmenso, señala Sandford. El crítico Rich Cohen, citado por el autor, resumió esta trayectoria afirmando que “vivieron, murieron y renacieron varias veces”.
La conclusión implícita del libro es: más que una banda, los Stones son un fenómeno histórico que desafía el tiempo, y quizás incluso la propia idea de un final.